miércoles, 15 de junio de 2016

La influencia de la mujer en la casa

Tal vez no sea nada nuevo la anécdota de cuando la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, visitó un restaurante con su esposo, en donde el cheff y dueño del mismo, era un enamorado de su juventud, pero brevemente aquí lo relataré:

"Se cuenta que en una ocasión, el presidente de los Estados Unidos de América, Barak Obama, salió a cenar con su esposa Michelle  y decidieron dirigirse a un restaurante no tan lujoso a los que acostumbraban, para salir de la rutina. Estando sentados en una mesa del establecimiento, el propietario se aproximó adonde se encontraban los guardaespaldas y pidió por favor acercarse para saludar  a la esposa del presidente. Y así lo hizo. Al retirarse el dueño del establecimiento, Obama le preguntó a Michelle: ¿Cuál ha sido el interés de este hombre en saludarte?.  Su esposa le respondió: En mi adolescencia ese hombre estuvo muy enamorado de mí durante mucho tiempo. El presidente le dice ¡Ah, eso quiere decir que si te hubieras casado con él, serías la dueña de este restaurante. Michelle le refutó: No, cariño...Si yo me hubiera casado con ese hombre, él sería hoy el presidente de los Estados Unidos de América"

Seguramente algunos y hasta algunas en este momento estarán pensando "que descabellada idea", pero ahora déjame escribirte un versículo de la Biblia que podría respaldar esta respuesta de Michelle:

La Mujer Sabia edifica su casa; Más la necia con sus manos la derriba. Proverbios 14:1

En la Biblia de estudio Plenitud, encontramos que de este versículo dice que "Construcción o demolición es lo que distingue a la mujer sabia de la necia. Aquí tenemos uno de los raros proverbios sobre el comportamiento femenino. Sus manos simbolizan su actitud o su conducta. Ella se destruye a sí misma y a su familia."

Fíjate mujer, qué papel tan importante ha puesto el Señor en nuestras manos. Con los dichos de nuestra boca, edificaremos o destruiremos a nuestros esposos, hijos, familia, etc...

Tal vez podemos empezar por recordar cuáles eran las palabras que usualmente nos decían nuestros padres y cómo influenciaron o ayudaron a ser lo que hoy somos. Ahora, perdona a tus padres si fueron personas que no te motivaron e impulsaron a salir adelante, sino más bien te desmoralizaban y te ponían límites en tu vida. 

Hoy tenemos el poder de cambiar, si lo deseamos y emprender una nueva vida con la familia que Dios nos ha dado. Procura ser amable con tu esposo, no importa si él no lo es, con tus hijos, o si eres una mujer soltera, sé amable con tus padres y las personas que te rodean. Comienza a practicar desde ahora, para que se haga costumbre y cuando llegue el hombre con el que compartirás el resto de tu vida,  ya estarás entrenada a decir palabras de motivación, amor y lo  influenciarás para que sea el capitán de tu hogar, un capitán que lleve el barco de sus vidas (su hogar), a un feliz término, para que sean una familia exitosa y que marque la diferencia.

La mujer sabia habla bendición, con amor, con misericordia, con feminidad, para que el fruto de todo eso, sea crear un ambiente armónico, positivo, de seguridad, de creatividad donde todos den lo mejor de si y continuar creciendo, evolucionando...

Te quiero comentar algo, es probable que te pase como a  mí hace muchos años atrás. Si yo hubiese leído esto hace 6 años atrás, hubiera dicho "si claro, ella habla así porque seguramente no está pasando por lo que yo. En un matrimonio donde el pan de cada día son las discusiones y ofensas". Pues déjame decirte, que tal vez si estuve en el lugar donde tú estás ahora, pero te puedo decir que alguien tiene que empezar, dar el primer paso y cambiar. Y eso solo los valientes lo hacen, los que quieren algo mejor para su vida y que ya están cansados de intentarlo del millón de maneras que ya lo hicieron. Ese dicho tan trillado que reza "cuando tu cambias, todo lo que está alrededor tuyo cambia" es cierto!! Inténtalo y verás que funciona. No de una noche para otra, pero cuando vuelvas a caer en cuenta, los insultos, las discusiones, etc... habrán desaparecido de tu vida y reinará la paz en tu familia. Obviamente no fue sin hacer nada, tuve que rendirme, entregarle mi vida al único que que me conoce hasta lo más profundo de mi corazón y que sabe lo que es mejor para mí. A partir de ahí, de que dejé entrar realmente a Dios en mi corazón y que tomara las riendas de mi vida y las de mi matrimonio, fue que las cosas empezaron a cambiar y empecé a ver milagros transformadores. 

Cada día sigo viendo más y más milagros en mi vida. No estoy hablando de que me saqué la lotería, de que me divorcié y me case con otro hombre que si me quisiera, que todo es perfecto en mi vida, etc. No, sino que mi carácter, mi manera de pensar, hablar y hasta mis malos hábitos de vida, comenzaron a ser transformados en un corazón lleno de amor, de fe, paciencia, de obediencia y perdón y hoy por hoy sigo casada con el mismo hombre que un día me enamoró y que después empecé a ver como un ogro, como un Shreck,  y vivimos en una relación de amor, de respeto mutuo, de crecimiento y motivándonos mutuamente a sacar lo mejor de si mismos para llegar a ser día a día la mejor versión  nosotros.  

Te invito a que pruebes y te voy a escribir acá unos simples consejitos (para mujeres casadas con o sin hijos), que un día encontré por acá en internet, para que comiences con algo:


  1. De el primer lugar a su esposo en su vida.
  2. No se mofe de otros hombres en la presencia de su esposo.
  3. Asegúrese de alentar a su esposo. No lo desanime. Recuerde que usted es ayuda idónea (De esto te hablaré más adelante)
  4. Haga sentir importante a su esposo. La única manera que usted sea una reina, es hacerlo a él un rey.
  5. Mantenga el ambiente hogareño tan cálido como sea posible.
Y así, como estos, hay muchos más, pero si cree que esto le es difícil por la situación en la que está su matrimonio actualmente, entonces, hay que empezar por lo primero que es,  buscar a Dios de corazón, pedirle perdón, reconocer que el envió a Su Hijo único a que muriera por nosotros aún sin merecerlo, pedirle que entre en su corazón y que la haga una nueva persona y perdonar y pedir perdón a quien venga a su cabeza, y aunque crea que no le tiene que pedir perdón a su esposo, porque es él quien tiene que pedirle perdón, hágalo como señal de ser usted una mujer sabia.

Ya luego, verá las cosas que empiezan a ocurrir en su vida y en las de los que están alrededor suyo.

Dios te bendiga y derrame mucha sabiduría para hacer lo que es correcto y no lo que crees que es correcto.



3 comentarios:

  1. Reyna hiciste un trabajo excelente y para que un matrimonio funcione como Dios manda tenemos que aprender a comunicarnos a escuchar y ser escuchados en pareja, actualmente yo pertenezco al apostolado del M.F.C. (Movimiento Familiar Cristiano) un excelente apostolado para el que realmente quiera salvar su matrimonio.
    Saludos ;)

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  2. Bastante interesante, gracias por compartir

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  3. Qué bendición que como esposos hayan podido salvar su matrimonio porque hoy en día es muy común que las personas se divorcien hasta por cositas pequeñas, cuando no debería de ser así, si haz decidido estar y casarte con alguien fue por algo no solamente fue por emoción, cada pareja en el mundo debe tener en el centro de su matrimonio a Dios, pues es él único que nos ayudara a avanzar día con día, nadie es perfecto pero teniendo a Dios las cosas son mejores

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